Estaba en una playa pequeña con una bahía de unos 400 metros de ancho, una colina con piscinas termales naturales a mano derecha, y una montaña/bosque muy rocosa y empinada a mano izquierda y en frente de la bahía.

          En mi sueño pasé mucho tiempo en esa playa. Pasaron varios meses o años a lo mejor en ese lugar hasta que un día algo pasó... No se bien como explicarlo, pero todos los habitantes de la playa sabíamos que había llegado el momento de irse; era como que se había acabado la temporada de estar ahí, era un poco como el final de una estación, de un ciclo o como el fin del mundo. El cielo comenzó a nublarse para llover y además pronto caería la noche... había que salir rápido hacia el pueblo que estaba frente a la playa, separado por la montaña. Toda la gente se fue. Yo también me iba hasta que recordé que había dejado mis pertenencias en la playa, fui a buscarlas y todas mis cosas estaban sin ordenar; mi carpa estaba armada y estacada a la arena, mi ropa y zapatillas estaban bajo unas rocas, etc. Las recogí rápidamente mientras el último resto de luz se iba y la lluvia casi caía. Se acercaron dos lugareños indígenas para ayudarme, recogimos todo y nos fuimos rápido, toda la gente había partido hacía rato y éramos los últimos que quedábamos en el lugar con la noche casi encima.

          Para salir de la playa y entrar al pueblo había que atravesar la montaña de piedra por un túnel angosto al que se accedía por una pequeña escalera natural formada por las mismas piedras. Llegando a la entrada del túnel iban los dos lugareños adelante y yo detrás. Justo antes de entrar se escuchó el ruido de algo moviéndose entre los arboles de la montaña, eran los animales salvajes descendiendo a la playa.   

 
 


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