Conocí a un vampiro...

Pero no parecía malo... a pesar de ser un vampiro. No era de esos vampiros jóvenes estilo twiligth, si no con un caracter y biotipo imponentes; mas parecido a nosferatus, aunque con barba y pelo largos y blancos. Un viejo bastante achacoso, delgadísimo, alto, con aire extranjero, vestido como cualquier hombre de 75 años... Nada de capa, ni dientes, ni sofisticación... Aunque a pesar de su edad y de su deterioro físico se podía percibir fácilmente una fuerza... oscura... por supuesto mas grande que la mía, que me hacía tratarlo con mucho respeto y miedo. Conocí ademas a su esposa que si parecía menos amable que el. Era una señora -me arriesgo a decir- con menos energía que el, pero mucho más impulsiva. Pelo ondulado, oscuro, corto hasta las orejas, contextura media y altura como la mía... una señora común y corriente de 60 años.

Yo estaba trabajando para él limpiando su casa -una casa enorme, antigua... un verdadero castillo de Dracula- Y mientras yo limpiaba un sector (Por ejemplo uno de los balcones) él se ubicaba en alguna habitación cercana para que conversáramos. No recuerdo exactamente las conversaciones, pero sé que hablábamos de la vida, me contaba algunas cosas de la suya y yo de la mía -siempre con miedo a decir algo que le molestara y me atacara-. Su esposa también limpiaba la casa junto a mi, y a veces conversaba también... Yo estaba diciéndole al vampiro que sentía un cariño por él y que me hubiera gustado invitarlo a mi cumpleaños, pero al decir esto me vino un vago recuerdo de que efectivamente si lo había invitado y que el estuvo ahí... recordé de manera borrosa escenas de mi cumpleaños en las que el aparecía entre los demás invitados.

En un momento ella estaba contándome algo y yo la interrumpí porque vi en el brazo del sillón junto a nosotras, un insecto o ave -digo eso porque tenía el tamaño de un insecto pero realmente parecía un ave- Era verdaderamente bellisimo... medía 4 cms max. de largo, colores tornasolados entre verdes, turquesas y azules... parecidos a los del pavo real, y lo mas llamativo eran unos filamentos -como antenitas- que salían del vientre, y se balanceaban entre las patas con un ritmo regular. era realmente muy lindo. Cuando lo vi me asombré e interrumpí lo que la mujer del vampiro me estaba diciendo y le mostré lo que había... ella me dijo "no lo mates... no te ha hecho nada, es inofensivo" (A mi ni se me había pasado por la cabeza matarlo) Le pregunté "En serio no hace nada? Lo puedo tocar?" Ella me miro levantando la vista pero no la cabeza y dijo que no, que me podía hacer algo... ella lo tomo y poniéndolo sobre la piel del brazo dijo que producía una alergia, no era nada grave pero quedaba la piel roja durante unos días (Ella decía esto mientras se lo pasaba por la piel a fin de que le provocara esa alergia) en un momento me alentó a que yo también lo hiciera e incluso me pasó a llevar un poco la piel con el ave, pero yo dije que no.
Quise contarle a ella, a modo de anecdota, que algunas veces en casas donde yo había vivido entraban pájaros volando por alguna ventana abierta, y que después no sabían como salir, pero no podía recordar el nombre de esos pájaros.

Dije -"Aaah! tengo una laguna mental... no me puedo acordar como se llaman esos pájaros... son bien parecidos a este en los colores, y del mismo tamaño"

-Ella me advirtió "No deberías olvidar el nombre... se llaman Tetues"

- "No, los Tetues son grandes, yo hablo de pájaros como estos"

Estábamos en eso cuando el hombre se levanta de un sillón cercano a nosotras desde el que escuchaba nuestra conversación, con una especie de barro o de roca derretida entre las manos... Vino hacia mi y antes de que yo me diera cuenta me la untó sobre la cabeza... alcancé a escuchar que se dirigió a su mujer y le dijo "Para contrarrestar el efecto del pájaro que le diste" Comencé a caer como en un sueño... una sensación en la que todo se volvió borroso, confuso y lento. Lo ultimo que escuché fue la voz del vampiro diciéndole a su esposa "Ella tiene razón... no deberías entregarte tan fácilmente a las emociones"

Me desperté y comencé a tratar de rearmar el sueño, aun intentando recordar como se llamaban esas aves de las que según tenia memoria, habían entrado a una casa en la que viví... hasta que de repente caí en la cuenta de que jamás he visto a esas aves... nunca -en esta realidad- un ave de 4 cms de colores tornasol ha entrado a una casa en la que yo haya vivido. Sin embargo no puedo negar que aun después de darme cuenta de eso, el recuerdo me sigue pareciendo tan real y cotidiano.

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