Estaba con dos amigos conversando en una casa de un árbol, conversábamos recostados sobre el suelo de la casa, y como yo estaba frente la entrada, podía ver la extensión del campo abajo de nosotros. De pronto miré hacia abajo de la casa, y en la base del árbol había un extraterrestre parado mirándonos hacia arriba. Yo me asusté mucho y le dije a mis amigos que no lo miráramos porque sabia que él esperaba nuestras miradas para iniciar lo que fuera a iniciar. Todos seguimos conversando tratando de no mirarlo, y luego decidimos dormirnos para que al despertar ya no estuviera, nos acostamos sin mirarlo y cerramos los ojos, pero en ese momento el extraterrestre subió a la casa de nosotros y puso su cara frente a la mía, yo me asuste y lo golpee, y frente a eso el puso cara de no entender porque yo lo había golpeado. Y yo, mezcla de miedo y arrepentimiento comencé a hacerle cariño en la cara y el hizo lo mismo conmigo. Bajamos de la casa y me pregunto si quería volar, dije que si y me enseño como hacerlo recostándome en una especie de banca blanca que las hacia como de "impulsor". Volamos, vimos el espacio y luego bajamos. Me pregunto si quería conocer algo nuevo, y luego dudó diciendo " No, mejor no vallamos, quizás te dé miedo". Yo le pregunte "¿Pero me puede pasar algo malo?" a lo que respondió que no; que quizás viera cosas que no me gustaran, pero nada mas que eso podía pasar, así que fuimos, volamos hasta una playa donde vivían unos seres de un color mezcla verde oscuro y azul, con dientes enormes que trabajaban en esa playa sacando algo del mar. Los vimos solamente unos segundos y nos fuimos, volvimos a la casa del árbol se despidió y se fue.

Comentarios

Abril Lech dijo…
¡Pero qué bueno! Te encontraste un extraterrestre que sabía lo que era el miedo, ¿no es genial?
Anónimo dijo…
Exacto, TijuAna