Recorriendo un edificio, escuchando lo que las personas conversaban en los pasillos, bajé por el ascensor y por la escalera. Cada piso del edificio estaba ambientado en torno a un tema; algunos con fuentes de agua orientales y pagodas... otros con plantas y árboles como la selva. Al llegar al primer piso vi a alguien dentro de una habitación, entré y conversamos mientras yo saltaba en mi lugar, los saltos eran lentos y altos, como en la luna, y podía tocar suavemente el techo con la cabeza cada vez que saltaba. En medio de la conversación di un salto más alto que los anteriores, y todo mi cuerpo quedó pegado al techo; primero la cabeza, luego el cuello, la espalda y las piernas, era como estar adherida por un imán, quedé así unos segundos y bajé despacio.
-No puedo haberme suspendido asi en el aire... Debo estar soñando.
Me miro las manos y lo compruebo porque tengo algunos dedos cortos y otros largos.

Salí del edificio y había una plaza, estaba recién amaneciendo. Tomé impulso y volé, recorrí la plaza volando, saltando a las copas de los árboles y dando vueltas por cualquier parte. Estaba corriendo para tomar mas impulso cuando escuche una voz que me llamaba, era la voz de Guillermo que murió el año pasado. Antes de mirar traté de calmarme:
- Tranquila, antes de darte vuelta tienes que recordar que no es él. No creas en lo que te diga ni en lo que veas; puede tener expresión triste, o incluso cara de muerto, con gusanos y todo, pero no es el. No te entregues a la compasión.
Me di vuelta hacia la voz y lo vi parado en la otra esquina de la plaza, fui volando y lo salude, conversamos mucho rato, el estaba parado quieto y me hablaba de muchas cosas y yo solo escuchaba volando alrededor de el. De repente quiso ejemplificar algo de lo que me estaba hablando y lo hizo diciéndome “Mira; es lo mismo que si yo fuera Guillermo”
-¿Tu no eres Guillermo?
- No
- ¿Qué eres?
Me miro fijo y dijo “Tu todavía haces como si no supieras”
Me asuste y lo empuje a que se fuera.
Cuando se alejó me puse a volar y saltar a los árboles nuevamente, subí a la copa de uno y desde ahí tomé impulso hacia arriba. Subí a una velocidad desconocida, salí de la atmósfera y vi el espacio negro; donde mirara era negro con puntos brillantes que eran estrellas, no habían direcciones, era lo mismo arriba, abajo, derecha, izquierda, etc. Vi varias lunas y escuche hablar una voz fuerte:
- Esto es la conciencia.
Sentí la nada, el vacío, el silencio, la negrura del espacio y lo infinito que era todo eso. Empecé a bajar rápido y llegue a la plaza, cuando mis pies tocaron el suelo de la plaza desperté en mi cama. Abrí los ojos, estaba impresionada por el sueño y quise llamar por teléfono a Elias para contarle, me senté en la cama y cuando mis pies tocaron el suelo de la pieza desperté otra vez, estaba en mi cama y lo anterior había sido sueño, estaba más impresionada, y también quise llamar por teléfono a Elias para contarle, me senté en la cama y toque el suelo de la pieza con los pies pensando que quizás esto también era sueño y despertaría de nuevo.


Comentarios
... los sueños son realidades... y visceversa... y lo sabes.
Confía en tus vuelos; que sus destinos nunca son azarosos.
Un abrazo con mucho cariño...
...y muchos silencios.
Intento!